“Que el viento todo lo barre,
eso dicen,
que el tiempo todo lo borra,
todo mentira.
A veces,
un sueño viene,
a recordarme que aún os recuerdo
que los que fuisteis importantes
os quedasteis ahí adentro.”
No me digas que fue un sueño,
que aquel ayer que vivimos
se diluyó en el olvido.
No me digas, tan solo,
que ya no somos quien fuimos,
que hace ya que dejamos de serlo.
De allí a aquí,
cuánto hemos perdido…
cuánto ha llovido…
Sí, ya sé,
también ganado,
tanto como hemos conocido,
tanto como nos hemos llevado.
Aún así, creo, en confianza,
que seremos siempre
un poquito como hubimos sido,
un poquito como siempre fuimos.
Que hay cosas que no se pierden,
que las hay, que al ganar,
se nos hacen indestructibles,
perennes en esencia
inmortales en el tiempo.
Y sí, creo que ahí estamos aún,
en parte los mismos que conocimos,
firmes e imbatibles,
aquellos que un día estuvimos
compartiendo el camino.
Pienso que un día haremos las paces,
con el pasado perdido,
deshechas ya las maletas de la desilusión y el desencanto,
que aquí y allá, peso inútil, habremos conducido.
Y sé que haremos nuestro el presente,
en compañía de todo lo aprendido,
conquistado ya lo importante, a nosotros mismos,
con ganas de, de nuevo compartirnos.
Que el tiempo pone a cada cual en su sitio
y la verdad es que intuyo que allí,
todos confluimos,
y al final,
como al principio,
el destino estará deseando volver a reunirnos.